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Viviendo conforme al Espiritu

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“Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu”. Romanos 8:5 NVI

 

“Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu”. Romanos 8:5 RVA60

 

“Los que viven según las inclinaciones de la naturaleza débil, sólo se preocupan por seguirlas; pero los que viven conforme al Espíritu, se preocupan por las cosas del Espíritu”. Romanos 8:5 DHH

 

Estos pudieran parecer diferentes pasajes pero son el mismo en varias versiones de la biblia. Me gusta la traducción de la versión Nueva Versión Internacional (NVI), ya sea que fije tu mente en la cosas de la carne (o naturaleza pecaminosa) o que fije la mente en los deseos del Espíritu. Como humanos somos personas que nos gusta fijarnos, es decir establecernos, acomodarnos, especialmente en la mente.

 

Por naturaleza somos personas de hábitos, nos gusta fijar nuestra mente en los hábitos. Tenemos hábitos hasta de pensamiento. Yo recuerdo que de pequeño todas las noches en mi cama antes de dormir hacia un recuento de todo durante el día. Que me había hecho bien, que había hecho mal, como me había ido durante el día. Tenía el hábito de hacer ese resumen diario, muchas veces lo hago de vez en cuando todavía.

 

Nuestros hábitos de pensamientos es exactamente lo mismo, tenemos pensamientos de la misma naturaleza. Son como imanes poderosos que tal vez regresen y quieran regresar. Por ejemplo si tengo hábitos de pensamiento de lujuria, tenderán a regresar, si tengo hábitos de pensamiento de soledad, tenderán a regresar, si tengo pensamientos de depresión, tenderán a regresar.

 

Estos hábitos se vuelven tan comunes que no nos damos cuenta que son más que una costumbre, ya son parte de nosotros y por lo tanto nos comportamos a la altura de esos pensamientos. Eso es fijar la mente, nuestra mente queda fijada a esos pensamientos, se hacen surcos o canales en nuestra mente, porque acostumbramos a la mente a pensar de cierta manera. Gran parte del trabajo que Dios hace con nosotros es cambiar nuestros pensamientos. Pero el hábito lo producimos nosotros.

 

Dios en su sabiduría nos dijo:

 

“Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”. Deuteronomio 6:7

 

Cuando entiendes esto, repites y repites lo que Dios dice en su palabra y tratas de repetirlo más, porque sabes que es un patrón de pensamiento y habito que debe hacerse en tu mente. No es un secreto que las cosas que repites se convierten en hábito. El secreto está en lo siguiente, antes de este versículo dice:

 

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón”. Deuteronomio 6:7

 

¿Te has dado cuenta que muchas cosas las entiendes con la mente pero realmente vivirlas es muy diferente? Sabes que Dios te ama (con la mente) pero cuando tienes un problema enorme crees que Dios ya no te ama (no lo crees en el corazón).

 

Dios como diseñador de tu mente y de tu cuerpo sabe muy bien que no porque lo sepas con la mente lo sabes con el corazón. Tu corazón necesita de tu apoyo al repetir las cosas, al repetir las verdades de Dios pasaran a tu ser parte de tu corazón. Cuando tu mente queda impregnada de las verdades del Espíritu estas verdades penetran entonces dentro de tu corazón.

 

“Los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu”. Romanos 8:5 NVI

 

Tu manera de pensar y de reaccionar ante los problemas cambia. Entonces los pensamientos del Espíritu llegan a ser tus pensamientos, vives con forme a la mente del Espíritu. Tu mente llega a ser con la forma del Espíritu y se te hace fácil escuchar la voz del Espíritu.

 

Jesus vivió una armonía completa con el Padre a través del Espíritu y pudo decir:

 

 

“Yo y el Padre uno somos”. Juan 10:30

 

“La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno”. Juan 17:22

 

 Fijemos la mente en las cosas espirituales, la palabra de Dios es espíritu y es vida. La carne para nada aprovecha.

 

“El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”. Juan 6:63

 

“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz”. Romanos 8:6

 

Viviendo en el Espíritu no hay confusión, pero vivir mezclando la carne y el espíritu es muy confuso. No se diga viviendo en la carne es muerte total.

 

Oración:

Padre guíanos a un  mejor entendimiento de tu verdad, tu palabra es verdad. Estamos en un mundo de confusión donde a lo malo le llaman bueno y a lo bueno le llaman malo. A la religión le llaman verdad y a la relación contigo le llaman fanatismo. Trae a tu pueblo revelación, trae a tu pueblo convicción. Necesitamos ubicarnos en nuestro llamado y propósito no queremos quedarnos fuera de tu voluntad. Padre ayúdanos a fijar nuestra mente en las cosas del Espíritu. Tenemos hambre y sed de ti. Amen.

 

Bendiciones

 

Abdiel Salas

abdielsalas@live.com

 

 

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