Avisar de contenido inadecuado

El reino de los Cielos – Pobres en Espíritu (Estudio 4)

{
}

Sin duda Jesus utilizó un lenguaje muy diferente al de su época, palabras y un lenguaje diferente, siempre muy profundas; que hasta hacen tropezar a eruditos en la todas las áreas. Pero es importante entender porque El mismo dijo, mis palabras son vida:

El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Juan 6:63

El evangelio de Jesus, era el evangelio del Reino de los Cielos:

Por increíble que parezca el no predico el cristianismo, el no predico el Judaísmo, el no predico una religión. El predico el Reino de los Cielos.

“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.” Mateo 5:3

El Rey ha preparado un reino, ese reino no se gana con esfuerzos, no se gana con talento, no se gana por medio de la fuerza. El da el reino a quien El quiere simplemente porque es de Él. A Él le pertenece: 

“No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino”. Lucas 12:32

Las reglas son simples, son sencillas, solo hay que escucharlas, solo hay que aceptarlas, ahora tiene sentido cuando El dice: “El que tiene oídos para oír, oiga” Repetido muchas veces por Jesus (Otra de sus frases exclusivas).

¡Les digo! Por eso digo que Jesus tenía un lenguaje diferente y profundo.

El mensaje es: El reino de los cielos es; para los pobres en espíritu, así de simple así de sencillo. En otras palabras ¿quieres el reino, quieres ser parte del reino?, debes ser pobre en espíritu. Debes ser receptivo, debes estar dispuesto, debes ser amable, debes ser y estar listo para recibir las indicaciones del reino.

En otras palabras por fuerte que suene, ¡el puesto de Jefe, el puesto de Rey, el puesto de Señor, no está vacante, ya está ocupado!. La única vacante es de siervo por amor. Reglas difíciles de entender, porque en nuestro mundo es al revés, el jefe grita, el jefe regaña, el jefe manda y todos quieren ser jefes.

“Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” Mateo 20:24-28

¡Mas entre vosotros no será asi! El espíritu que impera en el mundo, es el espíritu controlador, es el espíritu dominador, es el espíritu de soberbia, es un espíritu que quiere que todos le sirvan, el espíritu de dominio. Antes de ser “alguien” en el reino de los cielos, debemos hacernos pobres en espíritu. Es decir rendirnos a la voluntad de Jesus, para servir en donde el nos mande, para recibir su palabra, para actuar con fe y gratitud.

 

El espíritu de dominio, dice “yo no necesito a Jesus, yo me las puedo arreglar solo, esto se va a hacer a mi manera, mi vida la manejo yo, y solo yo sé lo que quiero”.

 

El niño se deja llevar de la mano y confía en el padre, un niño tiene una sensibilidad más aguda a cosas espirituales, un niño tiene más sensibilidad al reino de Dios. Los niños hasta pueden ver ángeles y son más sensibles a una atmosfera de amor, paz, cariño, tranquilidad. A los niños se les hace más fácil creer, aun mas que a los adultos; a los niños se les puede convencer más rápido que a los mayores.

Los pobres en espíritu son como niños en la manera de confiar, en la manera de creer, en la manera de obedecer. En el reino de Dios no hay hombres grandes que no hayan hecho cosas muy atrevidas y muy arriesgadas en obediencia al Rey, al Señor. No por su cuenta, sino por mandato de El.

Ser un pobre en espíritu, implica, cambiar nuestra escala de valores, estar dispuesto a ser humillado por los hombres en obediencia al Rey. Ser un pobre en espíritu significa vaciarnos de nuestras expectativas, de nuestras ambiciones y deseos, implica deshacernos de toda ambición egoísta, solo por obedecer al Rey.

Ser pobres en espíritu es ser humildes y reconocer lo difícil de creer. Cuando el Rey habla palabras increíbles, saber que él tiene la razón.

Ser pobres en espíritu es cambiar nuestra escala de valores y pensar en las cosas importantes para Dios. Los grandes hombres de la fe, han hecho cosas ridículas, cosas increíbles: Abraham estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo, Moisés hizo cosas que él no creía posibles; Noé hizo una barca cuando ni siquiera llovía.        

El premio a la pobreza espiritual, a la humildad; es el Reino de los Cielos. Jesus dijo “de ellos es el reino de los cielos”.

El reino de los cielos, es un reino invisible donde actúan leyes diferentes, donde hay milagros, donde pasan cosas increíbles. Una escala de valores diferentes, leyes diferentes, poderes diferentes.

Cuando los discípulos le pidieron a Jesus, “enséñanos a orar”, el dijo:

“Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén”. Mateo 6:9-13

El incluyó en la oración modelo, que oráramos para que viniera su reino y expande:

Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra

Un pobre en espíritu tiene un corazón noble y obediente, listo para ser usado por Dios. Es nuestro corazón el que muchas veces nos traiciona y no nos permite, ser obedientes a El. Un pobre en espíritu ora: ¡Hágase tu voluntad en mi vida! ¡Yo quiero hacer tu voluntad!

 

Tal vez tu quieres reconocer que le has fallado, que has mentido, que te falta mucho como a mi, el ser pobre en espíritu.

 

Haz conmigo esta oración:

Padre, hazme un pobre en espíritu, quiero obedecerte y creerte, quiero creer todo lo que es tu palabra y actuar en ella. El no creer me hace desobedecerte. Creo en toda tu palabra, ayúdame a creer y ser como un niño. Te amo y permíteme entrar en tu reino. Amén.

 

 Escribeme:  AbdielSalas@live.com

 

{
}
{
}

Deja tu comentario El reino de los Cielos – Pobres en Espíritu (Estudio 4)

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.