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Cómo preparar sermones

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Una preocupación que tengo es en instruir a las nuevas generaciones a preparar sermones. Aquí les doy algunas recomendaciones prácticas para aquellos que ya predican y/o quieren comenzar a predicar.

Dios prepara a las personas y muchas veces comienza con el deseo de ser usado por Dios, ¡Dios esta preparando tu corazón desde antes!. Algunas personas que me conocen podrán decir de mi que soy una persona callada y tranquila. Pero cuando me paro en el pulpito soy una persona diferente. Hace varios años cuando comenzaba a participar en la iglesia yo era muy penoso y siempre temblaba de miedo. ¡No podía parame en publico!

 

Pero el Señor me llevo a una preparación, me puso delante de grupos pequeños y cada vez mas grandes. Ahora me desenvuelvo mejor delante de un público. ¡Todo el nerviosismo y toda la pena se me va cuando estoy delante de la gente!. Recuerdo una ocasión y ahora lo entiendo mejor, cuando estaba ministrando pase frente de unas personas y dije “Pobreza te me vas en el nombre de Jesús”. Claro que yo supe a quien iba dirigida esa palabra y la familia que lo recibió también sabía que se trataba de ellos. A los pocos días todos ellos tenían un buen trabajo y hasta remodelaron su casa, después de estar desempleados por más de dos o tres años. Claro esta fue el Espiritu de Dios que me uso para declarar y tomar autoridad en ese momento.

 

1.- La preparación de Dios

 

Primero debes entender que Dios no está en contra de una buena preparación cristiana o secular, el mismo te prepara y te manda a la universidad de él. Pero tu parte será buscar y trabajar para estar preparados, el ministro debe ser preparado y de ser posible con una carrera profesional secular, mas no necesaria.

Pablo fue preparado por Dios durante 17 años de su vida en Arabia, en comunión intima con el Espíritu Santo, además de todo lo que él ya sabía antes de conocer al Señor. Pablo fue instruido a los pies de Gamaliel y esto fue una preparación que le sirvió en su ministerio. Así que estudia, toma cursos, practica, practica, practica.

Y como consejos prácticos te puedo decir: Elabora sermones aunque no vayas a predicar formalmente en un pulpito en alguna iglesia. Predícale a tu familia en reuniones familiares, has un blog de mensajes cristianos, graba tus mensajes como si ya lo hicieras delante de la gente. etc.

Nunca vas a sentirte completamente preparado, así es que si Dios te abre puertas, entra en ellas y no dudes que es Dios obrando. No vas en tu confianza, vas en la confianza de él. ¡El nos dará de que hablar! ¡Tu actitud debe ser de confianza!

 

 

2.- Oración y adoración

 

No podemos dar un mensaje que no vivimos, por lo tanto debes vivir lo que predicas. Si no te alimentas de la palabra y tienen comunión con Dios, su Espíritu y su hijo Jesús, ¿Que es lo que vas a ofrecer a los que escuchan tu mensaje?

Si puedes entra a un seminario o instituto, hazlo. Pero la preparación más importante es conocer a Dios mismo de cerca y en intimidad, no tanto la teología. Desarrolla la oración y la adoración como un estilo de vida. Un pastor o un predicador que no sabe orar o no sabe adorar generalmente carece de carácter espiritual para enseñar.

Debes preparar el mensaje, tu parte es prepararte, pero debes predicar el mensaje de él y no el tuyo.  Por ejemplo nada impide que tu prepares un mensaje de la misericordia de Dios, pero si Dios en la oración o adoración antes de predicar te indica hablar del amor de Dios. Deberás cambiar tu mensaje. ¡Es más importante su mensaje, que tu mensaje!

Ahora bien algunas veces Dios te indicara que hables de un tema por ejemplo del diezmo, y tú no lo practicas, entonces debes comprometerte con Dios y practicar lo que dices. ¡En otras palabras te estás predicando a ti también!

Generalmente durante tu preparación, oración y adoración Dios te dará el mensaje, no dudes viene de él. Generalmente es en su presencia que recibirás la iluminación, revelación y el mensaje a predicar. Deberás pararte confiado y no temeroso, de otra manera dejaras que el temor y el miedo te roben lo que Dios te esta hablando durante el sermón.

 

3.- Lleno de Dios y de su Espíritu

 

¡Cuan vas a predicas vas en su poder y autoridad, no en tus fuerzas! La palabra de Dios dice que Jesús hacia milagros y sanidades porque Dios estaba con él. Cuando tú y yo nos paramos delante de la congregación debemos estar llenos de Dios y de su Espíritu. La palabra dice que seamos llenos del Espíritu Santo y cuando hablas de Dios sientes esa ricura de hablar de él. Llénate de él cantando, leyendo la palabra, hablando de él, orando, adorando, etc.

 

Nunca debes subirte al pulpito sin ser lleno del Espíritu de Dios. Es Dios y su Espíritu que deberán impregnarte para que fluya la presencia de Dios y de esa presencia fluya lo que el quiere hacer.

Somos llenos de Dios estando en su presencia y haciendo las cosas de él. Pidiéndole ser llenos de su Espíritu, bebiendo de su presencia, con un deseo de disfrutar de él, más que de sus bendiciones. Anhelándolo a el más que sus beneficios. Está bien desear sus beneficios pero debemos desearlo más a él.

¡Imprégnate de su presencia!

 

4.- El fluir del Espíritu

 

En la mayoría de las iglesias no se manifiestan los dones porque no dejamos fluir al Espíritu de Dios. Estamos cerrados a las cosas del Espíritu de tal manera que nos importa más el qué dirán de nosotros que lo que Dios quiere hacer.

El fluir del Espíritu es la manifestación de los dones del Espíritu. La biblia dice que los dones son para edificación de la iglesia. ¿Entonces donde se deben de manifestar esos dones?. Por ejemplo si estas predicando y Dios te dice algo, entonces tu dices “esto es una locura”, pero el Espíritu quiere dar una palabra para algún visitante o miembro de la congregación, ¡tu deber es hacerlo!.

 

Desconocemos el fluir del Espíritu porque no estamos abiertos a él. Mucha gente te va a decir que es emocionalismo o estas fanatizado o loco, pero tú y Dios saben que va más allá de eso. Poco a poco debes practicar el fluir del Espíritu, Dios es un Dios paciente y es nuestro maestro también. ¿Te das cuenta?, es el nuestro maestro, no te de temor aprender del verdadero Maestro. Jesús dijo que el Espíritu Santo es nuestro guía o nuestro lider, ¡entonces debemos seguirlo a él y no el a nosotros!.

Durante la predicación y la ministración esto es lo más importante, es el tiempo de él y no el tuyo. Es su manera y no la tuya, recuerda que la presencia de Dios se llevaba a través del arca y a la manera de Dios y cuando la gente quiso llevarla a su manera hubo un muerto. Así es nuestro mensaje debe ser llevado a su manera y no a la tuya. Mucha gente confundirá y creerá que es tu estilo y que es “tu manera de manipular a Dios”. ¿Pero Dios que dice? Aprende a fluir en el espíritu y la preparación pasara a segundo término, es más importante su presencia que la teología y la religión, es mas importante su presencia que el programa mismo. Es más importante su fluir que guardar compostura y mantenerte en la agenda del hermano o hermana que tiene que retirarse. ¡Es más importante su presencia que la ninguna otra persona!. Por lo tanto debemos honrar a Dios, a su hijo y a su Espíritu todo el tiempo, en nuestra vida y enseñar a la congregación a honrar su presencia.

 

Nota final: Nada impide que prepares tu sermón por puntos, textual o por temas, eso también es parte de la predicación. (lee libros de como preparar sermones).

 

Bendiciones

Abdiel Salas

abdielsalas@live.com

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