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La ofrenda que nos hizo perfectos

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“Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”. Hebreos 10:14

 

Cada domingo miles o tal vez millones de cristianos asisten a las reuniones en las iglesias, la gran mayoría son observadores de lo que sucede a su alrededor. Mientras muchas cosas suceden alrededor del culto estamos más interesados en observar a la gente, que lo que realmente pasa en el ambiente espiritual. Y esta bien, solo que muchos se pierden de lo mejor. La mayoría de las personas nunca experimentan la presencia de Dios, y mucho menos "saben" entrar al lugar santísimo". Después de una semana de problemas, cansados, tal vez tristes por las situaciones y problemas que nos rodean, lo menos que queremos es escuchar que Dios tiene el control de todo cuando vemos que él no hace nada a nuestra manera de ver las cosas. Los problemas de la vida nos roban la felicidad y nos roban el gozo de vivir, pero sobre todo de entrar al lugar más especial de la presencia de Dios, el lugar santísimo.

Un salmista escribió en una ocasión:

 

“Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo”. Salmo 84:2

 

Cada domingo se nos da la oportunidad de aprender a experimentar la presencia de Dios, pero muchos andamos ocupados en los asuntos de la vida. Llega el siguiente domingo y seguimos siendo observadores del escenario llamado iglesia. Observamos alrededor y al parecer algunos se han fanatizado y se emocionan al extremo, casi llegando a lo ridiculo. Así pasan los meses, así pasan los años y nunca experimentamos la fragancia de la presencia manifiesta de Dios. Es triste decirlo pero muchos nunca aprendieron a disfrutar del maravilloso regalo de estar en la presencia de Dios en el lugar mas especial, el lugar santísimo. Solo escuchamos cantos como este:

 

“Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?” Salmo 42:2

 

Pero nunca lo entendemos. Muchas iglesias hoy en día no le dan la importancia a los momentos de adoración durante el culto, para ellos es algo secundario y es hasta un relleno para que la gente venga y pueda estar en la hora de la predicación. Dios habla es esos momentos tambien. La adoración prepara a las personas para recibir el mensaje. Pero eso muchas veces ni lo sabemos, ni lo entendemos.  

Estar en el lugar santísimo es uno de los regalos más grandes que Dios nos ha dado, tal vez el mejor y más grande. Pero no lo comprendemos, no lo hemos asimilado, no hemos sido enseñados en esta materia. Pero… ¿Para qué hemos sido hechos perfectos si seguimos pecando? ¿Perfectos para qué?

 

Déjame llevarte a estos pasajes que nos revelan una gran verdad (Hebreos 10:4 en adelante):

 

“Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados”.

No hay nada aun cuando Dios te lo pida que pueda quitar los pecados, es decir todo lo que Dios te pide hacer nunca quitara el pecado. Los sacrificios que Dios pidió no eran para borrar el pecado, eran para borrar la conciencia de pecado. Eso es diferente. Estos sacrificios activaban la fe de lo que habría de venir en pago verdadero por los pecado, pero nunca fueron diseñados para pagar el precio del pecado en si. No hay nada que tu y yo podamos hacer para pagar nuestros pecados.

 

“Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo”.

El rey David fue privilegiado ya que le fue revelado gran parte del misterio de que Dios no deseaba sacrificios de toros y machos cabríos (porque eso no cubria los pecados), si no que Dios iba a proveer el pago verdadero o un medio mejor para poder experimentar la viva presencia de Dios… con la vida de el Mesías!. En lugar de esos sacrificios vendría uno mejor… el de Jesucristo.

 

“Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron”.

 

David entendió que verdaderamente Dios no estaba interesado por los sacrificios de toros y machos cabrios, sino que Dios tenía un plan preparado para entrar a su presencia. Ese plan era basado en la fe de lo que representaba la sangre de esos sacrificios. Era algo que estaba por venir que ganaría la bendición de poder entrar a la presencia de Dios. Al lugar santísimo. Ahora muchos sabemos que el pago fue la sangre de Cristo y eso nos da entrada a la presencia de Dios.

David recibió la revelación, lo creyó, actuó en esa verdad y eso le basto para gozar como pocos de una intimidad con EL GRAN REY. No lo entendió por completo tal vez, pero supo interpretar la realidad que estaba por venir, era algo muy profudo que simplemente se revelaba dentro de su ser, gracias a esa misma confianza de llagar al Padre.

 

“Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí. Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último”.

Ya me imagino a Jesus darse cuenta de todo lo que estaba escrito de él en la biblia (la tanaj) y darse cuenta que la voluntad de Dios era que el pagara con su vida por ese regalo que nosotros recibiríamos, el pudo decir "esta escrito de mi". El regalo de poder disfrutar de la presencia de Dios en el lugar santísimo solo pudo ser posible por la voluntad de Jesus. Jesus entendió que los sacrificios no pagaban por los pecados, que el pago era el mismo. La misión de Jesus se resume en este párrafo: “He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último”.

Mientras las ofrendas y sacrificios solo representaban lo que habría de suceder con Jesus, al suceder ya no era necesario hacer más sacrificios. ¿Para qué? Para ESTABLECER una nueva manera de poder disfrutar la presencia de Dios en el lugar santísimo. Al morir Jesus en la cruz se estableció el pago definitivo por el pecado, esa sangre es el verdadero pago y abarca a toda la humanidad. Ya no hay mas que hacer cuando tu y yo entendemos ese sacrificio. Ya no hay nada que impida la entrada al lugar santísimo de la presencia de Dios.

 

“ En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”.

 

Solo por voluntad de Dios padre y de Jesus somos aceptables ante Dios. La mente humana no alcanza a comprender el poder de ese sacrificio de Jesus, mas sin embargo no necesitamos entenderlo. ¡Solo necesitamos creerlo! Creer que ese sacrificio me da entrada al lugar más especial de la presencia de Dios. ¿Crees que eres perfecto para entrar y disfrutar de la viva presencia de Dios en el lugar santísimo? No hay nada que puedas hacer, solo creer que has sido aceptado por creerle a Dios. Por aceptar el sacrificio de Jesus en la cruz ya eres perfecto para gozar del lugar santísimo. Ahora Jesus espera que tú y yo podamos gozar de este beneficio que el mismo gano con su cuerpo y con su sangre.

Así como el significado del símbolo de los sacrificios no era obvio para los hombres en la antiguedad, asi la muerte de Cristo no es obvia para los hombres hoy en dia. Hasta que sea completamente obvio lo que Jesus gano en la cruz por la humanidad. Mientras tanto cada problema, cada circunstancia, cada obstaculo, cada ataque lo puedo ver como un escalon mas para avanzar. Hasta que todos los enemigos de la cruz sean claramente vistos como escalones, hasta que quede anualdo completamente el enemigo.

 

“ Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: Este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré, añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones”.

 

El Espíritu Santo es el único que nos puede enseñar estas verdades, es muy difícil entender esta realidad. ¡Espíritu Santo graba esas leyes nuevas en nuestros corazones, escríbelas en nuestra mente. Nunca más te acuerdes de nuestros pecados y trasgresiones!.  

 

“Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado”.

 

¡Jesus tu ya pagaste una vez y para siempre el precio de mi pecado y transgresiones!. Ya no hay nada más que hacer, solo aceptar que Jesus pago el precio por mi pecado. Lo único que puedo hacer es alabarte, es adorarte, ¡te alabo Señor Jesus!, ¡Te adoro Jesus!

 

 

Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura”.

 

Confiados en esa sangre preciosa es que venimos delante de ti Jesus, confiados en esa sangre somos aceptados, confiados en esa sangre somos santificados y aceptados delante de ti.

¡Ahora podemos entrar hasta el lugar santísimo, adorándote y bendiciendo tu santo nombre Jesus!

Veamos lo poderoso que fue el sacrificio de Jesus e inmediatamente de consumar el pago por el pecado, esto se hizo realidad:

 

“Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;  y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”. Mateo 27:50-53

 

La razón por la que el velo se rompió de arriba hacia abajo, fue porque Dios lo hizo posible con la ofrenda de su propio hijo, por eso la bendición vino del cielo a la tierra. Por eso muchos santos resucitaron para que el sea el primero en todo (Col. 1:18).

 

Ahora lo único que necesitas es el deseo ardiente de estar en la viva presencia de Dios, en el lugar santísimo. Dile, Señor yo quiero entrar a ese lugar santísimo. Enséñame y ayúdame a disfrutar de tu presencia como tú aquí lo prometes. Comienza a practicar estos principios de fe confiados en la sangre preciosa de Cristo, entra a su presencia adorando al Hijo y dándole siempre gracias por ese sacrificio que nos hizo perfecto. Cada vez que te presentes de ahora en adelante ante Dios, aprovecha los momentos de adoración, aprovecha la invitación para entrar hasta el lugar santísimo. No hay impedimento, ¡El impedimento eres tu mismo!

Desarrolla esa hambre de estar en la presencia de Dios y veras que es muy fácil ingresar hasta el lugar santísimo solamente gracias a la sangre de Cristo.

No te quedes en los atrios, no te quedes en el lugar santo, ¡ENTRA HASTA EL LUGAR SANTISIMO!

¡Bendiciones!

Abdielsalas@live.com

 

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Comentarios La ofrenda que nos hizo perfectos

^^!... bendiciones por este material, está bien detallado y resalta la actualidad en muchos corazones... DTB
Christiandlight Christiandlight 23/06/2011 a las 22:41
Dios te bendiga mi Hno. Gracias por escribir y espero sigas leyendo este blog.

Espero seguir siendo de bendicion para tu vida!

Bendiciones!

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