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La ley del Espíritu de vida

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 ”Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” Romanos 8:2

 

Es muy fácil caer en legalismo especialmente cuando no tenemos bases fundamentadas en la gracia. Como cristianos nacimos en Egipto y la vida en el desierto es muy difícil sobre todo después de haber estado esclavizados por el pecado. Cuando somos salvos nos invade el gozo y muchas veces interpretamos mal las señales de Dios. Dios nos acepta tal y como somos pero sabemos que el nos quiere cambiar, la biblia dice que él perfeccionara su obra y no nosotros a nosotros mismos.

 

El vivir queriendo agradar a Dios con nuestros propios esfuerzos nos trae condenación. Simplemente porque la fuerza viene de la carne. Entre mas decides dejar de pecar mas pecas. ¿Cómo está eso me dirás? La biblia dice claramente que la carne no puede liberarnos.

 

“Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden”. Romanos 8:7

 

Las cosas que provienen de la carne no pueden sujetarse a la voluntad de Dios. Puedes intentar con todas tus fuerzas dejar de pecar pero no podrás, aquellos que se atreven a decir que han dejado el pecado por ellos mismos, deben cuidarse que no caigan. Pero seguramente caerán porque la carne no puede sujetarse a la ley de Dios. Si esa ha sido tu lucha deja de luchar y deja que Dios te libere.

 

¿Qué es entonces la ley del Espíritu? Es muy sencillo. La ley de la carne es todo aquello que te pone requisitos y te hace sentir que al final Cristo no es suficiente. Dios conoce la naturaleza humana como gran diseñador. La biblia dice que Dios nos dio la ley para que reconociéramos que nunca podremos ganar la salvación. Nos dio los mandamientos, es decir nos dio la ley porque sabía que somos legalistas o exigentes con los demás y a veces con nosotros mismos. Nos dio la ley por cuatrocientos años para demostrarnos que de esa manera no nos podemos salvar. Es decir nadie cumple las exigencias de la ley y el que falla en un mandamiento es culpable de toda la ley.

 

“Ya que nadie será justificado delante de Dios por hacer las cosas que la ley exige, pues la ley sirve para reconocer el pecado”.  Romanos 8:7

 

La ley siempre ha tenido su propósito. Y siempre ha sido demostrarnos que no es suficiente para merecer la salvación completa, esta es la salvación con todos sus beneficios.     

 

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. Romanos 8:7

 

Todo lo que proviene de la carne trae condenación y la condenación trae en si castigo. Es decir la condenación trabaja al nivel de la mente solamente y está condenada a la carne. La condenación es el termostato de la carne. La condenación dirige tu vida cuando permites que la carne gobierne tu vida. Pero la carne no entiende las cosas espirituales. Voy a retomar el versículo dos:

 

 ”Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” Romanos 8:2

 

Pablo le llama aquí la ley del pecado y de la muerte, el viejo pacto ya está obsoleto porque ya cumplió su propósito. La condenación no puede llevar a vida, la ley nunca lo logro si lo hubiera logrado no hubiera sido necesario el sacrificio de Cristo en la cruz. Vivir creyendo lo que la carne dice no puede producir vida produce muerte. Llamase psicología, programación neurolingüística, pensamiento positivo, superación personal o cualquier nombre, no puede llevar a la verdadera vida. Temporalmente te harán sentir bien pero realmente no has salido del pozo de la condenación. Imagínate el pueblo de Israel sumergido cuatrocientos años en el pozo de las exigencias de la ley. ¡Sin poder salir del pozo!. Porque era necesario que Cristo pagara el precio de nuestra salvación y demostrar que nadie puede por mas que se proponga obtener la salvación por sus propios esfuerzos.

Hoy en día existen muchos círculos religiosos donde te ponen muchos requisitos, donde te hacen creer que al cumplir las exigencia de ellos puedes ganarte la bendición de Dios. Mayormente tu carne te miente y caes en la trampa del enemigo. La carne es presa fácil del enemigo. Pero el ciclo de exigencias en el que caes es en el círculo del legalismo. Creer que puedes llegar a merecer la bendición por tus propios esfuerzos humanos.

 

“Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;  para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. Romanos 8:3-4

 

Hay miles de cristianos viviendo en condenación, eso significa que no han salido del círculo de pecado y condenación. Es decir le creen más a la carne (su propia carne) que ignoran al Espíritu. Por eso el pecado está condenado a la carne.  Si vives en la carne cosecharas muerte. La condenación no puede traer vida y paz. Ahora solo basta creer que Dios envió a su hijo para que pagará el precio de nuestro pecado y creer que no hay condenación. Eso es vivir en el Espíritu.

 

  ”Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” Romanos 8:2

 

La ley del Espíritu de vida es el equivalente al la ley de Moisés, tienes dos opciones, creer que te puedes salvar por las exigencias de cumplir con tu circulo cristiano o vivir creyendo lo que dice el Espíritu. ¿Estás cosechando muerte espiritual en tu vida o en tu ministerio? ¿Son tantas las exigencias que te hacen sentir culpable o vives condenado porque no pudiste cumplir con los requisitos de tu circulo religioso? ¿Siente que tu religión o denominación pone demasiadas cargas en tu vida? Tal vez estas en el circulo de condenación y muerte.

 

Con tristeza te puede decir que hay muchos lugares de reunión donde el nivel de requisitos es superior a lo que Dios demanda. Desafortunadamente esto es algo muy sutil que muchos no se han dado cuenta. La iglesia de los Gálatas estaba cayendo en estas circunstancias y dice la biblia que se infiltraron falsos hermanos. Pablo fue enviado por revelación a Jerusalén.

 

Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito.  Pero subí según una revelación, y para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico entre los gentiles.  Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse;  y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que entraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud. Gálatas 2:1-4

 

Por revelación Pablo se pudo dar cuenta de lo que estaba sucediendo con la iglesia. Falsos hermanos se habían introducido a escondidas porque estaban en contra de la libertad de Espíritu. Con exigencias de la ley estaban obligando a la gente a que se circuncidara. Pero hoy en día hay círculos religiosos que ponen altas demandas a los hijos de Dios y no pueden salir del círculo vicioso de pecado, ni tampoco pueden. A lo largo de la vida traen condenación y cargas demasiado pesadas. Esa es la ley del pecado y de la muerte, un círculo vicioso que solo el Espíritu nos puede sacar. La iglesia puede caer en este círculo vicioso y mas porque Satanás esta siempre al acecho. Y siempre habrá personas atadas a estos círculos viciosos de esclavitud legalista. Lejos de ayudar a la gente ponemos cargas pesadas y ataduras que ni nosotros mismos cumplimos. Esta es la ley del pecado y de la muerte, cosechara condenación y producirá vidas vacías y amargadas.

 

“Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” Romanos 8:2

 

Cristo es suficiente para cumplir todas las exigencias de la ley, la iglesia debe luchar por esta libertad. Vivir en el Espíritu es vivir siguiendo la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesus. La iglesia debe escuchar la voz del Espíritu, es el Espíritu de vida, es el Espíritu de gracia.

 

Por años hemos ignorado la voz del Espíritu, le damos prioridad a lo que nuestros ojos carnales ven. Le damos prioridad a lo que nuestro racionamiento dice. Seguir la voz del Espíritu es seguir la ley del Espíritu de vida. El nuevo pacto dice: “Pondré mi Espíritu en sus corazones”. La prioridad del cristiano debe ser llenarnos del Espíritu de Dios. Ser guiados por el Espíritu de Dios y vivir en la libertad que Cristo gano en la cruz. La única manera de seguir la voluntad de Dios es a través del Espíritu.

 

El libro de Apocalipsis dice siete veces:

 

“El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”  

 

La palabra oír es la palabra “Legó” en griego y denota, oír un discurso en progreso, oír algo que está siendo hablado. En otras palabras es que se mantenga oyendo.

  

“El que tenga oídos, que oiga (se mantenga oyendo) lo que el Espíritu dice a las iglesias”  

 

En los últimos tiempos esto será clave para la sobrevivencia, para no ser engañados, la biblia dice que se levantaran falso profetas. Falsos crístos usando un falso evangelio. La única manera de detectar este falso evangelio y falsos profetas es con la dirección del Espíritu Santo. Manteniéndonos escuchando la voz del Espíritu Santo. El es el Espíritu de vida. ¡El pone la ley del Espíritu de vida en nuestros corazones!.

 

Bendiciones

 

Abdiel Salas

abdielsalas@live.com

 

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