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Desecha el yugo de opresión, el dedo acusador y la lengua maliciosa

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“Llamarás, y el Señor responderá; pedirás ayuda, y él dirá: "¡Aquí estoy!"  »Si desechas el yugo de opresión,  el dedo acusador y la lengua maliciosa” Isa 58:9.

 

¡Wow! Que promesa más buena es esta, en la biblia se encuentran promesas como esta que muchas veces son ignoradas por predicadores, pastores y maestros. Yo personalmente nunca he escuchado un sermón que hable de estos tres pecados gravísimos. ¡Qué importante es saber y obedecer la biblia!. Tal vez es la razón por la que muchas de nuestras oraciones no son contestadas:

 

“Llamarás, y el Señor responderá; pedirás ayuda, y él dirá: "¡Aquí estoy!"  

 

¡Wow!, A cuántos de nosotros no nos gustaría tener esa línea de ayuda. Hoy en día hay muchas compañías que ofrecen soporte a través de líneas de ayuda 1-800 para cualquier emergencia o ayuda que el cliente de algún producto necesite. Algunas compañías cobran por esos servicios de ayuda costos muy elevados solo para darnos cuenta que es parte de un fraude y es solo una mercadería de la ilusión. Muchas veces en la vida nosotros necesitamos algún tipo de ayuda en nuestra vida personal, ¡Esta es una línea de ayuda 1-800 del cielo!. Imagínate en cualquier situación donde tú no sabes que hacer o que decidir, pero tienes esta ayuda disponible cuando tu lo quieras, ¿No sería increíble? ¿No sería maravilloso contar con este apoyo de parte de Dios? ¿Nunca te has encontrado en situaciones que son muy difíciles de resolver?. Dios te está ofreciendo esta ayuda en Isaías 58. Pero para tener esta línea de ayuda de parte de Dios, el demanda obedecer algunas indicaciones. ¿Cuántos queríamos este tipo de ayuda? Disponible a toda hora. ¡No seas como los que solo quieren la bendición sin obedecer su palabra!.

 

“Llamarás, y el Señor responderá; pedirás ayuda, y él dirá: "¡Aquí estoy!"

 

Dios nos dice claramente que para tener este tipo de servicio muy exclusivo es necesario cumplir unos pequeños requisitos:

 

»Si desechas el yugo de opresión,  el dedo acusador y la lengua maliciosa” Isa 58:9.

 

¡Vahh! Después de todo nada es gratis en esta vida… Dios te pide solo aquello que él hace por ti, por ejemplo te pide que perdones así como el te perdono. Te pide que ayudes y ames a tu prójimo como él te ayuda y te ama. Dios solo nos pide lo que él hace con nosotros, el no tolerará que no perdones, el no tolerará que oprimas, el no tolerara el dedo acusador, el no tolerará la lengua maliciosa. Entonces para hacer uso de este servicio exclusivo deberás: »Desechar el yugo de opresión,  el dedo acusador y la lengua maliciosa” Isa 58:9. Casi puedo leer lo que estas pensando, ”yo nunca hago eso”… Y es que la mayoría de nosotros no nos damos cuenta cuando cometemos estos pecados. Mucha gente aun con argumentos no doblega su corazón a Dios para obedecer. Veamos…

 

Desechar el yugo de opresión:

Un yugo es un control, el yugo es una herramienta que se usa para controlar a los bueyes que sirven para arar la tierra (lugares donde no hay tractores). Así un yugo ejerce un control sobre el animal para que no se desvíe. El yugo es la manera de mantener dos animales arando hacia un mismo lado y en una misma dirección. Muchas veces nosotros ponemos “yugos y cargas” pesadas en la gente. Es decir le hacemos la vida pesada a la gente y les pedimos cumplir con ciertos requisitos para formar parte de un grupo o merecerse tal bendición de parte de Dios. Mucha gente se aprovecha de la ignorancia para poner estos yugos de control sobre la gente. Manipular puede llegar a ser un yugo favorito para mucha gente.  

Jesus les dijo en una ocasión a ciertos escribas y fariseos “invalidan los mandamientos de Dios”. Ellos habían impuesto cargas pesadas en la gente que hacían imposible que alguien entrara en el reino de los cielos. Asi nosotros pudiéramos imponer yugos de opresión en la gente, manipulando, controlando, abusando, chantajeando, mintiendo, etc.

Jesus dijo en el libro de San Lucas 4:18:

El Espíritu del Señor está sobre mí,
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;
Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;
A pregonar libertad a los cautivos,
Y vista a los ciegos;
A poner en libertad a los oprimidos; 

 

Sabemos que Satanás y sus secuaces son los que tienen oprimidos a millones de personas en el mundo, ejercen un control sobre ellos. El mundo invisible ejerce un dominio y una influencia sobre los ignorantes. Miles de líderes son usados por Satanás para oprimir a las personas indefensas. ¡Cuidado, no le ayudes a Satanás!. Cristo ha venido a PONER EN LIBERTAD A LOS OPRIMIDOS. Tú debes ayudarle a Jesus a poner esos oprimidos en libertad. ¡Desecha el yugo de opresión!

 

El dedo acusador:

Satanás es el gran a acusador, el no descansa, día y noche nos acusa. Jesucristo en cambio el es nuestra justificación. Para eso vino Jesus para hacernos justos a pesar de nuestro pecado. ¿Somos entonces sínicos y sin vergüenzas?. En ninguna manera, la diferencia está en que “para nuestras fallas, esta Jesus”. Es decir para todo aquello que yo no puedo hacer, Cristo lo hace por mí, el es mi complemento para ser perfecto. ¡Bendito sea Jesus!

 

“He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra.”  Jeremías 23:5-6

 

Por tanto no permito que nadie me acuse, pero yo no acusare a nadie.  Si él es nuestra justicia, entonces en mi no hay injusticia. Su justicia no puede ser imperfecta, por tanto al aceptar su justicia yo soy completamente justificado por la fe. Yo no puedo culpar a una persona arrepentida que ha sido lavado con la sangre de Jesus y culparlo, acusarlo.   

Humanamente es imposible aceptar que una persona se equivoco y peco contra Dios y contra los hombres. ¡No hay perdón! Pero cuando Dios perdona y la persona se arrepiente, yo no puedo participar de los pecados de Satanás, acusando a mis hermanos día y noche. Así como Dios me perdono, yo debo perdonar.

 

La lengua maliciosa:

Hablar mal de los demás se le llama lengua maliciosa o lengua mala. Para Dios el hablar mal de los demás es un pecado gravísimo:  

“Cuarenta años estuve enojado  con aquella generación,  y dije: «Son un pueblo mal encaminado  que no reconoce mis senderos.» Así que, en mi enojo, hice este juramento:  «Jamás entrarán en mi reposo.»” Salmo 95:10-11

 

Los pecados del desierto hicieron enojar tanto a Dios de tal manera que pasaron 40 años padeciendo en el desierto. La lengua mala o pecado de murmuración es un pecado gravísimo. Tanto la acusación como la lengua mala (hablar mal de los demás) nos coloca como su fuéramos Dios. Dios es el juez justo y no podemos ocupar el lugar de Dios, al juzgar, acusar y/o hablar mal de los demás.

 

“Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”.  1 Cor 10:10-12

 

¿Sera grave la murmuración? ¡Dice aquí que algunos murieron por ese pecado!. En México decimos “hacer leña del árbol caído”. Es decir que cuando veo que alguien comete un pecado… Entonces me lanzo como acusador. No dejo de hablar mal de la persona y de su pecado y entonces me dedico en acusar al caído y no reflexiono que yo pudiera estar igual o corro el mismo riesgo si no me cuido de no caer.

  

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” Efesios 4:29

 

La lengua mala destruye, no contribuye al bienestar de los hijos de Dios, es por eso que debemos cuidarnos de no cometer este gravísimo pecado. Afecta a la persona que habla y a la que estoy criticando.

 

Estos mismos pecados son cometidos por mucha gente que pertenecen al pueblo de Dios, hoy mismo. Hagamos conciencia para estar libres delante de Dios. La sutilidad con que se cometen estos pecados, hace de estos muchas veces difíciles de detectar. Muchos cristianos viven en completa ignorancia acusando, oprimiendo y hablando mal del hermano, creyendo que Dios va a escuchar sus oraciones.

 

“Llamarás, y el Señor responderá; pedirás ayuda, y él dirá: "¡Aquí estoy!"  »Si desechas el yugo de opresión,  el dedo acusador y la lengua maliciosa” Isa 58:9.

 

Volvamos nuestro rostro a Dios y quitemos el pecado de nuestra vida que es como un peso sobre nosotros. Caminemos libremente en la libertad que Cristo ganó para nosotros. Arrepintámonos de estos tres pecados gravísimos por los cuales muchos hijos de Dios están padeciendo y pereciendo actualmente. Estamos cometiendo los pecados del desierto, estamos cometiendo los pecados de Egipto.

ORACION:

Padre líbranos de oprimir a nuestros hermanos, perdona cualquier pecado que quiera controlar a mis hermanos, perdona todo tipo de opresión que hemos permitido en nuestra vida y en contra de mi hermano(@). Si alguna vez en mi vida he permitido la opresión de mis hermanos, te pido perdón. Ayúdame a romper esas cadenas de opresión en mí y en mis hermanos. Padre líbrame de ser un acusador de mis hermanos, perdona todas las veces que he acusado a mi hermano por ignorancia y creyéndome superior. Tal vez el ya te pidió perdón y yo estoy acusándolo. Perdóname cuando he levantado mi mano para votar en contra de él para lastimarlo. Ahora conozco que tú eres mi justicia y eres la justicia de mi hermano también. Así como tú me perdonaste quieres que yo aprenda y perdone. Tú eres nuestra justicia y nuestra santidad. Ayúdame a perdonar como tú lo hiciste en la cruz por mí. Ayúdame a perdonar cualquier ofensa y justificar cualquier pecado contra mí de parte de mi hermano(@).

Perdona toda palabra corrompida o mala que ha salido de mi boca, tu palabra dice que por mis palabras seré justificado o seré condenado. Te pido perdón por mi lengua mala y cancelo toda palabra y el daño que he causado por medio de mis palabras. Cancelo y me arrepiento de murmurar contra mis hermanos. Ahora te pido tu dirección para caminar en rectitud, sabiendo que tú me perdonas, me justificas, me santificas, tienes planes maravillosos para mí, tú eres mi abogado perfecto. Pero eres el abogado de mi hermano también.

Ahora te pido que contestes mis oraciones humildemente, cada vez que yo te busque, así como tú lo prometes en este pasaje, quiero escuchar tu voz diciéndome "¡Aquí estoy!"  "¡Aquí estoy!"  "¡Aquí estoy!", en el nombre de Jesus, amen.

 

Abdielsalas@live.com

¡Bendiciones de lo alto!

 

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Comentarios Desecha el yugo de opresión, el dedo acusador y la lengua maliciosa

Gracias hemano Salas por este mensaje, ha cautivado mi vida y me ha hecho reflexionar sobre la sutileza con la que nosotros tratamos las ataduras y aque se descubre con facilidad como pueden invadir nuestra mente y todo nuestro ser Dios te Bendiga Hermano
Francisco Erazo Francisco Erazo 17/11/2011 a las 05:36
gracia por el mensaje y gracias a dios que abre nuestramente para aprender y sobre todo ponerlo por obra dios los bendiga siempre
roger nucamendi roger nucamendi 21/01/2015 a las 20:48

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