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El conflicto permanente entre la carne y el espíritu

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¿Por que el ser humano es tan complicado? (Es decir somos complicados), ¿Te has encontrado alguna vez con la situación de decir porque hago lo que hago y no lo quiero hacer? ¿Tienes conflictos internos que no estás contento contigo mismo? ¿Has dicho alguna vez que no te vas a rendir, pero ya estas completamente rendido? ¿Sabías que el estrés es producto de algo que no quieres hacer, pero por alguna razón lo haces? ¿Sabías que el estrés continuó produce depresión o tristeza? ¿Te ha tocado saludar a gente que no puede sonreír?

Si eres un buen observador podrás darte cuenta que mucha gente nunca sonríe. Bueno pero hay gente también que sonríe mucho pero realmente están amargadas. Por lo que hacen te puedes dar cuenta que realmente están llenos de amargura. El problema del hombre aunque se manifiesta muchas veces en lo externo, como guerras, pleitos, discusiones, desprecios, deseos de poder, deseo de ser reconocido, orgullo, etc. Y en los más discretos es difícil reconocerlo, realmente es un problema interno.

Es triste ver como muchos cristianos aun hablan mal unos de otros, es triste ver como entre cristianos nos estamos destruyendo. En vez de cristianos, parecemos cristi-asnos, no, en serio. He visto con tristeza en internet que muchos cristianos por una falsa “defensa de la fe” se la pasan hablando mal de otros ministerios. Y lo que es peor aun sin conocerlos de manera cercana. Peor aún he visto pastores predicando mensajes de condenación y manipulación fingida de espiritualidad.

Por lo visto tienen la vista cegada por el maligno o realmente no han analizado algunos pasajes bíblicos, no puedo decir que todos pero muchos tienen falta de conocimiento de las escrituras. Otros saben mucho de la biblia porque hasta usan muchos pasajes, pero puedo decir que les falta temor y amor de Dios y pasan por alto muchos pasajes de la biblia.  

Veamos un poco el origen de estos conflictos y lo que dice la biblia respecto a cómo ver a los demás:

La sabiduría de lo alto: ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. Santiago 3:13-18

Que tremenda palabra, “Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.”Mucha gente puede usar un falso amor y una falsa fe o un falso celo por las cosas de Dios. En lo exterior parece verdadero, pero en realidad es producido por celos, envidia, contención y amargura. El problema no es fácil de identificar ya que es problema del corazón. Así se engañan a sí mismos y a mucha gente. Lo que es verdad y Cristo enseñó fue esto:

“Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae.” Lucas 11:17

Y también dijo: “El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama”. Lucas 11:23.

Casi sin temor a equivocarme puedo decir que muchos de los cristianos que hablan de otros cristianos, realmente tienen problemas de amargura, resentimiento, odio o celos contra alguien o contra algo en la vida. Alguna frustración o inconformidad por algún hecho en sus vidas de amargura. Pero todas estas inconformidades que se exteriorizan tienen su raíz en lo interno.

Amargura, quiere decir <<querer soltar>>, es decir es “alguien que está tratando de soltar algo o a alguien” y no puede por que está amarrado o atado. Casualmente perdonar quiere decir <<soltar las cuerdas>>. Así una persona amargada por alguna inconformidad interna está tratando de soltarse pero no puede, por que no sabe, pero tampoco se humilla para ser ayudado o se ayuda a sí mismo. Y toda su amargura e inconformidad se refleja con problemas, pleitos, contenciones y hablar mal de los demás o alegría de ver a otros fracasar en los más discretos. Por eso al perdonar, soltamos a las personas y nos libramos de la amargura. A menos que Dios te de discernimiento puedes entender los problemas externos e internos. Si te humillas ante Dios el te puede ayudar.

En una ocasión hace mas de 10 años fui a una peluquería, mientras me cortaban el pelo, la persona que me estaba haciendo el corte, me dijo: “Ya quite esa cara, parece que está enojado”. Yo me sonreí, pero finalmente fue un vaso de agua fría que me hizo reaccionar. Eso me impacto muy profundo, porque pude darme cuenta que había algo que me estaba afectando y sobre todo era obvio a los demás. ¿Qué está pasando conmigo? ¿Cómo esta persona se pudo dar cuenta que yo por dentro me estaba muriendo de coraje por alguien que me había decepcionado? Qué tanto no sería mi afectación que eso no era reciente, había pasado tal vez más de un mes de ese percance. Pero como yo no había perdonado, había quedado atado a la persona que no había perdonado todavía.

Eso me hizo reaccionar tanto, que me hizo ver hacia dentro de mí. Me pude dar cuenta que yo no estaba perdonando y eso me había acarreado muchas amarguras y tristezas. Fue entonces que me di cuenta del vacío tan grande que llevaba dentro de mí. Hoy en día los cristianos pecamos a diestra y a siniestra. Y no nos damos cuenta del tan grande error que nos está llevando a la muerte… primero espiritual y después física. ¡Lentamente!

Fíjate porque es tan importante entender esto:Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman”.

“Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte”. Santiago 1:12-15.

En la tentación se nos presenta la oportunidad de pecar, así el pecado de murmuración, chisme, alegrarse del fracaso de los demás, envidias, celos, etc. o cualquier otro pecado es porque hemos desarrollado un gusto a ese pecado. Primero es importante entender lo siguiente, muerte significa separación, cuando Dios le dijo a Adán y Eva “ciertamente morirás”, la serpiente dijo “no morirás”. La pregunta obligada es: ¿Murió en realidad Adán y Eva? La respuesta es un rotundo “si”. Murieron al ser separados de Dios y se inicio una muerte lenta en lo físico. Por eso el pecado da a luz muerte o sea separación de Dios. Nuestro espíritu y el de Dios se separan y no infunde vida a nuestra alma por lo tanto hay una separación entre nuestra alma y Dios. Así llega la muerte física lentamente.

El hombre sin Dios al experimentar este vacío, busca y busca y no puede encontrar lo que le falta por que busca mal. Está buscando llenar un vacío, esa necesidad de ser reconocido, de humillar a los demás, de sobresalir, de tener razón, de poseer la verdad, de ver a otros fallar, pecando contra los demás y así produciendo pleitos, disensiones, rencillas, celos, envidia, palabrería, falsa humildad, etc. Un ciclo interminable, está atrapado en sus pasiones por su propia concupiscencia (o deseo de pecar). 

También hay que entender que tentación significa prueba, estimulación o petición de pecar, así el ser tentado significa ser probado, ser estimulado o invitado a pecar, a desobedecer a Dios, a no creerle a Dios, a oponerse a Dios. Por eso dice: “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; Dios no te invita a pecar o desobedecerle a El mismo o te estimula para que peques.  ¿Porque? “porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.”

El ser humano es atraído, es probado, es estimulado a pecar, es invitado por el mal externo o interno para pecar. Concupiscencia significa un fuerte deseo de pecar o sea que nuestros fuertes deseos internos o pasiones nos hacen propensos a caer o a pecar. Nuestras propias pasiones nos atraen y nos convencen a pecar. Así el que peca es propenso por sus propios deseos y pasiones.  

Jesus dijo “Velad y orad para que no entréis en tentación”. Y en la oración del Padre nuestro dijo, “No nos dejes caer en tentación”. Estad alertas, como un guardia de seguridad y practicar la oración, ¡no permitas que sedamos a la invitación del pecado Señor!.

El peligro de caer en este ciclo vicioso y pecaminoso es que no podemos ni nos esforzamos por entender lo que dice la escritura.

Ahora bien, ¿pueden nuestros sentidos ser engañados? Claro que si, hay mucha gente que peca por ignorancia. Siempre debemos estar consientes de estas verdades que no podemos ignorar. Si yo busco una falla en mi hermano, aun el maestro, el pastor, sacerdote o ministro, seguro que la voy a encontrar. Lo mismo que si alguien busca alguna falla en mí. Si yo fallo en algún punto eso me hace que falle en todo. Así es la ley del pecado y de la muerte. Veamos:

Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis; pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores. Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos. Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley. Santiago 2:8-11

Por eso dice la palabra “no hay justo, ni aun uno”. También hay que tomar en cuenta los siguientes pasajes:

“Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez.  Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?” Santiago 4:11-12

 

“Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta”. Santiago 5:9

“Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses”. Santiago 5:17

Es por eso que si alguien se dice cristiano y parece cristiano, no debo juzgarlo ya que puedo cometer un grave error y me puedo equivocar. Muchas veces creemos que podemos separar el trigo de la cizaña, y me llego a creer el juez de mis hermanos, ¿no es cierto?

El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. Mateo 13:28-30

 Jesus no nos ha llamado a separar el trigo de la cizaña. Aun Pablo nos escribió en varias ocasiones cosas similares:

“De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. 2 Corintios 5:16

“a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre;” Colosenses 1:28

A menos que sea muy obvio que una persona no glorifique a Jesus, yo no puedo descalificar a una persona porque no hace o cree lo mismo que yo. Cuando Jesus habló del Espíritu Santo dijo: <<El me glorificará>>. A menos que una persona no glorifique a Dios (por que no tiene el Espíritu Santo), es hasta entonces que yo puedo siquiera decir que esa persona no es de Dios. Aun con cautela porque estoy condenando y maldiciendo a esa persona de antemano. Más bien Dios quiere que actuemos de la siguiente manera:

Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Colosenses 3:12-14

¿Quieres evitarte problemas de amargura, resentimiento, celos… etc. y todo el circulo vicioso de pecar que a la larga producen enfermedad y muerte?.  Toda esa inconformidad y problemas que ves en los demás puede ser un problema dentro de tu corazón.

Puede ser que sea tu problema y no el de los demás, la viga no te deja ver la paja de tu prójimo. Así que mi amigo, libérate de la amargura, libérate de la envidia, de los celos, de la falta de perdón, de todo lo pecaminoso. <<Suelta las cuerdas>>, perdona y perdónate, justifica a las personas, se mas critico contigo mismo que con las personas. Cuando tú has decidido amar a las personas la puedes justificar de todo lo que hagan, cuando no has perdonado aun el más mínimo detalle es una falta grave. A las personan que amamos las vivimos justificando y aunque cometan errores las defendemos, pero cuando no puedo soportar a alguien le busco el mínimo detalles para hacer ver su falta. Descalificamos tan fácilmente a las personas con la cuales no estamos de acuerdo, que es muy fácil despreciarlas.

Mucha gente se dice espiritual y cuando vienen los conflictos piensan que Satanás los está probando. Que fue Satanás el que les acarreó sus problemas. Pero nunca piensan que puede ser algo que ellos mismos han sembrado.

Debemos dominar nuestra carne antes que nos domine a nosotros mismos. Cuando la carne domina engendra amargura y muerte. Por eso es importante que el espíritu domine. Esa es la verdadera batalla del cristiano. Cuándo le he dado lugar al Diablo él puede hacer de las suyas, de otra manera dice <<resistid al Diablo y el huirá de vosotros>>.

Al Diablo lo ahuyento con la sangre de Cristo y resistiéndolo, no cediendo a sus invitaciones, no cediendo a la carne. Gracias a Dios que esta muerte física es lenta y nos da mucha oportunidad de arrepentirnos. Pero puede llegar un día en que ya no hay esa oportunidad.

 

Dios tiene una gran tolerancia y nos muestra su misericordia:

Números 14: 33-34  “Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto. Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis mi castigo.

“Cuarenta años estuve disgustado con la nación, Y dije: Pueblo es que divaga de corazón, Y no han conocido mis caminos”. Salmo 95:10.

Podemos divagar muchos años en el error, no porque Dios lo quiera y nos quiera castigar, es porque así lo escogimos nosotros y es hasta que entendamos estas verdades. Es mejor vivir con temor y temblor no sea que nosotros mismos quedemos descalificados ¿No crees?.

Que Dios sea tu guía y tu luz en este mundo de obscuridad!. Bendiciones!.

Abdiel Salas@live.com 

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Comentarios El conflicto permanente entre la carne y el espíritu

Excelente!!!
Lourdes Ma. Espinal Lourdes Ma. Espinal 02/02/2016 a las 15:45

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