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Acuérdate de mí

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"Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. " Lucas 23:42

 

                Jesús estaba muriendo crucificado justo en medio de dos ladrones. La gente burlándose de él, recordando sus mismas palabras le gritaban: "Sálvate a ti mismo, tú que levantas el templo en tres días, sálvate y bájate de esa cruz"....

                Es increíble como muchos de los discípulos de Jesús olvidaron sus palabras en ese momento terrible, pero mucha gente que no era seguidora de Jesús, recordaba perfectamente sus palabras y lo atacaba con sus mismas palabras. Gente llena de coraje, de religiosidad y llena de crueldad estaba presenciando uno de los momentos más importantes de la historia.

 

Reconociendo al único Salvador

                Cristo por su parte estaba cargando con todos los pecados del mundo y todo lo descrito por el profeta Isaías en el capítulo 53, era lo más cruel de su existencia. La Biblia relata los pensamientos precisos de la gente:

"Y pensamos que sus dificultades eran un castigo de Dios; ¡un castigo por sus propios pecados!" Isaías 53:4b  

                Nadie pudiera pensar que un ladrón estaba al corriente de todo lo que ahí se vivía, se dedico a observar a su alrededor y logro captar unas letras escritas en un pequeño letrero que decía: INRI «Este es Jesús, el Rey de los judíos».... En eso se da una conversación que cambiaria la vida de uno de los ladrones para siempre. Y fue así: 

 

"Uno de los criminales colgados junto a él se burló: «¿Así que eres el Mesías? Demuéstralo salvándote a ti mismo, ¡y a nosotros también!».  Pero el otro criminal protestó: «¿Ni siquiera temes a Dios ahora que estás condenado a muerte? Nosotros merecemos morir por nuestros crímenes, pero este hombre no ha hecho nada malo».  Luego dijo:

—Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino". Lucas 23:39-40 NTV

 

                Estas palabras no significaron nada para la multitud, el otro ladrón se burlo aun mas, pero para Jesús era el inicio de una gran cosecha, para este criminal, estas palabras fueron su salvación. Jesús murió en el día de la pascua, la escritura se estaba cumpliendo al pie de la letra y como muchos profetas lo habían publicado. Era el cambio de una nueva era, el criminal no había cumplido los mandamientos de la ley, el criminal no había asistido a una sinagoga, estaba pagando por su crimen en esa cruz, el se sentía culpable y lo dijo así:

"Nosotros merecemos morir por nuestros crímenes, pero este hombre no ha hecho nada malo".

 Estas palabras las debió haber oído todo el mundo:

—Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino"

 

Reconociendo al único pan de vida

Jesús pudo hablar con una dificultad moribunda:

" —Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso."

                Para teólogos y religiosos esta frase es muy difícil de explicar, para religiosos era un imposible, para teólogos no tenía sentido.  

  —Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino"

                Aun cuando muchos discípulos estuvieron cerca de Jesús, no le conocieron como hijo de Dios, fue hasta después que resucito que creyeron. Pero este criminal fue impactado por la vida de Jesús. Jesús comenzaba a recoger el fruto de su muerte, como lo dice Isaías 53:11.

 

"Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos". 53:11

                Jesús tenia bien clara su misión, para que su muerte no fuera en vano. En uno de sus milagros más difíciles de entender, en la alimentación de los 5000 con solo cinco panes y dos pececillos. Jesús lo dijo:

 

"Una vez que quedaron satisfechos, Jesús les dijo a sus discípulos: «Ahora junten lo que sobró, para que no se desperdicie nada»". Juan 6:12

                Cuando Jesús hizo este milagro, nadie vio a Jesús como una respuesta de salvación, unos lo vieron como profeta otros solo lo vieron solamente como un ser superior candidato para ser el rey de los judíos. Más adelante Jesús les dice claramente:

"Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. " Juan 6:35-37

 

Reconociendo al único Rey

Volviendo al ladrón que moría a lado de Jesús, sus palabras fueron suficientes, el creyó en el reino de Dios:

"—Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino"

 

                Si esas palabras fueron suficientes, por creer que Jesús era el pago de todos sus errores, por creer que Jesús era el verdadero Rey de los Judíos, creer que Jesús era suficiente para trasladarlo a su nuevo reino. ¿Porque no tendrán el mismo efecto hoy nuestras palabras cuando aun sin entenderlo completamente, podemos decir?:

"—Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino"

                Hoy Cristo quiere salvarte y quiere darte de ese pan de vida que sacia para vida eterna. Ese pan que descendió del cielo, y fue anunciado por 40 años en el desierto en forma de maná, ese verdadero pan se llama Jesucristo. Cristo quiere presentarse delante de ti, resucitado, y quiere que sepas que el es el único pago por tu salvación, por tu eternidad, Cristo lo es todo, el es suficiente.

                Cristo es suficiente, Cristo lo es todo. Hoy te dice: "Ven a mí", Hoy te dice "Estas en mi mente y estas en mi corazón". Cristo ya murió y resucito, y hoy quiere tener un poderoso encuentro contigo. ¿Estás listo?

!Acepta hoy a Jesús como el único y suficiente pago por tu salvación y vida eterna!

 

Bendiciones y escribeme con tu comentario.  

Escrito por Abdiel Salas.

Abdielsalas@live.com

www.abdielsalas.obolog.com

 

Abdiel Salas

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